lunes 18 de mayo de 2009

Alguna duda?

Mi dionisia amarilla nació de la tierra

Cuando más necesitaba un respiro de niñez.

Ella me devuelve a tiempos remotos,

A olores y texturas olvidadas.

Ella le puso pausa a mi vida veloz,

En la que todo iba pasando de prisa,

Me quitó inconscientemente la venda

De mi adultez olvidadiza.

Timón de mi verdad,

Esconde un millón de nuevas preguntas.

Doctora, filósofa, profesora,

Amante de las hojas secas.

Abuela y niña,

Dudosa y certera.

Siempre da en el blanco,

Sin arco ni flecha.

Costurera, bailarina, saltarina, Catalina.

Sin más que una taza de té…

Podrías viajar con ella,

Lugares tan hermosos no verás

Si no abres los ojos a su manera.

Ella dice y predice,

La frase justa, la palabra precisa,

Para mi cuento que a veces no concisa,

La diferencia entre una y otra,

Que pobre y perdida en el texto palpita.

Te prometo que es un plato plateado,

Lleno de algún raro manjar,

Te prometo que aunque medio rayado,

Eres en tu centro especial.

Si quitarle un dulce a un niño es fácil,

Contigo habría tercera guerra mundial,

Si los sabores, olores y colores se han tomado tu vida,

No hay manera más simple que la de valorar,

En detalle lo simple,

De la calle el barrial,

Del bosque el almendral,

El roquerío del mar.

viernes 15 de mayo de 2009

No quería bajarme de la micro,

quería escuchar esa voz,

que entre notas altas,

gritaba te quiero.

No quiero moverme,

Todo va más lento,

Cuando estoy sin ti,

Parece un suspiro en caída,

Un quejido de mis entrañas.

Agradezco el sentimiento,

Que aunque no busqué hoy encuentro.

Que me animó a hacer cosas,

Que antes nunca hubiera hecho…

El amor que hoy se respira,

Que aunque clava un poco

Es sano y verdadero.

Agradezco la oportunidad del campo

Y de la siembra el riesgo,

Pero hoy una lágrima de la garganta,

Quiere convertirse en aguacero,

Que moje este corazón que te extraña

Y estas manos hechas de anhelo sincero.

Y agradezco este fruto de verano,

Que madura en el frutero,

Que espera su dueño se vuelva

A morder un día de invierno.

Que en realidad quiere un abrazo certero,

Del niño que canta en su mente el día entero,

Del joven príncipe,

Que más que príncipe es caballero

Y en el fondo agradece y espera,

Los segundos vividos,

Que guardarán y terminarán olvidando también,

De su amigo un beso,

Y del valle el estero.

miércoles 6 de mayo de 2009

Que se hace con el sentimiento quedo,
cuando la razón del mismo está lejos,
o cuando se tiene miedo.

Que se hace,
me pregunto,
con los besos imaginados,
con los abrazos tragados,
con los te amo soñados.

Que se hace cuando se siente todo,
quemando adentro, empujando,
me pregunto,
a quien se entrega,
cuando se queda en palabras,
no hay personaje en la nobela.

Que se hace cuando,
comienza a querer conformarse,
y sin embargo se sueña con un final distinto,
por una vez sin nublarse.

Que se hace cuando se sabe,
que en realidad vale la pena,
salir corriendo a buscarlo,
hasta aburrirlo, hasta cansarlo.

Y aún así no se hace nada,
porque sale del estómago,
después se piensa,
y después a las piernas no llega la respuesta.
Y no se sale a buscarlo,
como porque da miedo,
o porque mucho se piensa.

sábado 25 de abril de 2009

Quiero un poco de sol,
o un poco de lluvia.
No el nubarrón fanfarrón,
que no me da ni me roba nada.

Que ni me lleva
ni se va,
que es como no haber nada,
y sin embargo, ahí están.

Quiero un relámpago,
que despierte en tu lejanía,
te haga recordar,
que aunque aquí entra tanta gente,
Eres en quien no dejo de pensar.

Una luz que caiga fugaz,
o un avión a chorro de tu camino
una sopa,
pimienta y comino.

Algo que pique,
que me haga despertar,
que me recuerde que entre tanta gente,
solo no se puede estar.

Un cambio drástico,
en mi oscuridad.
Un poco de estrellas,
en la inmensidad.

jueves 9 de abril de 2009

Cuento aparte.




Estaba sentada fuera de la discoteca. Mi amiga vomitaba una mezcla de vino, pisco y cerveza mientras yo le sostenía el pelo, la belleza. Fijé la vista en la entrada de aquel lugar oscuro pero de luz intoxicante, una puerta asfixiante de donde chorreaba la gente. Fue cuando mi vista se volvió película, la vista bicolor, blanco y negro ochentero. Pasó un sujeto a caballo, que digo a caballo, pasó un príncipe de cuento. Se bajó del animal y caminó flacuchento. Lo miré entre la chasquilla y mis anteojos que resbalaban por la nariz obsesionados con caer al piso, por distraerme, por despertarme quizá. Caminó derecho hacia mí y tendió su mano buscando respuesta. Para entonces se había recuperado mi amiga y yacía en los brazos de un sujeto dentro de la discoteca. Atiné a levantarme con la mano ofrecida, experiencia nueva –claro-. Que caballero (me dije).Él se acercó a mi oído, lo rozó con cariño y pronunció las palabras jamás esperadas, jamás escuchadas: - me concede esta pieza, señorita-. Que caballero (le dije). Y entonces como quien se desconcentra, se equivoca en su parte, o olvida lo que viene, se le escapó lo más hermoso, que digo hermoso, lo más grandiosamente precioso, perfecto, majestuoso, casi divino (inmortal): separó despacio los músculos carnosos, rosados se estiraron y en las orillas formaron margaritas blancas, (y puras) y yo señores, me rendí ante tal gesto de complacimiento y parece que no se como ni porque escribo, si todavía no despierto...

viernes 20 de marzo de 2009

En realidad voy a tomarme un respiro para decirte que te estoy amando con todo el corazón y que muero de ganas de ver tu sonrisa, que no puedo olvidarte ni dejar de quererte, desesperadamente.

Y quiero que sepas que eres todo lo que buscaba, que contigo me siento la mujer más feliz del universo y que ando en las nubes por estos días. Que todo lo que creía mitos sobre el amor hoy se me ponen a diario y no concibo dejar de pensar en tu voz y tu forma de mirarme. Que recuerdo con detalle cada palabra y gesto tuyo y ansío verte pronto antes que se me acabe el aire tanto suspirar. Este amor es hermoso y estoy tan feliz que… bueno, tu me ganaste con una gran frase. Lo que nos está pasando es simplemente –indefinible-.


Parece que a la cata,
el alma se le desbarata,
se le arrebata,
está que la mata.


Parece que se nos corrió la teja
se nos corrió la casa
nos cambiamos de pieza.

Parece que te quedaste abajo
que se te pasó el bus
que olvidaste tu bolso,
ojalá no tu
promesa.

No olvides que me gusta,
ser princesa sin reino,
pero no sin príncipe.

Que me encanta
cuando me buscas en caballo
con armadura y espada.


Parece que a la cata,
se enamoró hasta las pata´
el corazón se le alborota

dijo la tía Carlota.

jueves 29 de enero de 2009

Volver a verte- otra vez-.

Ayer estaba sentada donde siempre me toca esperar gente. En avenida aguirre, frente a los bomberos.
Mientras me ponía de nuevo el audífono que se me caía rebelde de la oreja y me acomodaba la chasquilla que me tapaba la vista... lo ví.
Era él, perfecto, intacto, profundo... él.
Y fue inesperado verlo tan repentinamente, me pilló de sorpresa.
Si hubiera sido días antes, probablemente lo hubiera agarrado de los pantalones y me hubiera arrastrado amarrada a sus piernas por la vereda acuchillante. Le hubiera llorado en la camisa y me hubiera limpiado la pintura corrida en su hombro grueso.
Si... era él, afortunado, apuesto, invencible, intocable, imposible.
Si lo vuelvo a ver, cosa que dudo (porque la suerte no es algo muy común por estos lados del universo...al menos escasa para mi), me gustaría creer que podría detenerlo, hacerle pagar peaje por ser tan guapo y sensible, hacerle creer que ese peaje es un beso que puedo robarle si quiero, que puede pagarme en carne.
Si tengo suerte entonces, y lo vuelvo a ver por ahí, necesito tener la fuerza y la valentía para pararme frente a él y dedicarle mi más romántico poema, y devolverle sus rosas marchitas, sus cartas pegajosas (después de que se inundaron de lágrimas mientras las releí), su peluche gigante, y sus "te-amo-para-siempre" claramente exagerados.
Seguro devolverte todo será menos doloroso que guardarlo y sacarlo de mi cajita de tesoros para sentirme peor cuando estoy triste y me da por escuchar esas cancioncitas que me dedicaste, esas que seguro les dedicas a todas tus chiquillas, tus chinas de mierda (igual que la que escribe).


Si te vuelvo a ver procuraré no salir corriendo y eso ya sería valiente por mi parte.